Cuidados para futuras mamás

Cuidados para futuras mamás

La alimentación previa al embarazo y el estado nutricional de la madre durante la gestación son vitales para una buena salud y vida sana, y resultan igual de importantes que la alimentación durante el periodo de lactancia materna.

Es preciso que la futura madre sea consciente de los cambios fisiológicos que se suscitan en el organismo, además de los factores que inciden en la producción de leche. La lactancia materna demanda un gasto de energía significativo, que la alimentación de la madre por sí sola no puede cubrir. De modo que durante ese proceso se emplean las reservas de grasa almacenadas durante la gestación.

La leche materna proporciona al bebé un alimento conforme a sus requerimientos, lo cual torna imprescindible que la madre adapte su dieta para cubrir satisfactoriamente tanto sus necesidades como las del recién nacido, sin poner en riesgo la salud de ambos. Vale aclarar que la proporción y calidad de los alimentos que ingiere la madre, influye de manera directa en el volumen y composición de la leche.
Por consiguiente, la alimentación de la madre debe ser afín con los cambios que tiene la leche materna durante el periodo de lactancia, debiendo evolucionar en calidad y cantidad en función a las variaciones de los requerimientos nutricionales del lactante.

La calidad de los alimentos es bastante parecida a la alimentación durante la gestación, aunque se debe añadir una porción extra de cada alimento; la cual dependerá de la talla, la actividad y de las reservas que la mujer haya adquirido a lo largo del embarazo. En caso que la madre no consuma necesariamente todo lo que su organismo requiere, los nutrientes necesarios para la producción de la leche se extraerán de sus reservas, con el consecuente riesgo de sufrir serias deficiencias. Incluso, a pesar de que producirá leche de buena calidad, disminuye la cantidad, por lo que el bebé puede estar irritable y no aumentar de peso como es debido.

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